Page 492 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Nebogipfel se adelantó; podía sentir su olor.


                  Me agarró el hombro con una mano suave.


                  —Cierre el circuito —dijo.


                  Miré  por  los  ventanucos  hacia,  por


                  supuesto, la oscuridad más absoluta.


                  —¿Qué hay de Gödel? —grité—. ¡Profesor!


                  No hubo respuesta. Oí un crujido, bastante



                  ominoso,  que  venía  de  arriba,  y  hubo  un


                  ruido de más fragmentos que caían.


                  —Cierre               el       circuito             —dijo             urgente


                  Nebogipfel—.  ¿No  lo  oye?  El  techo  se


                  desmorona. ¡Moriremos aplastados!


                  —Iré a buscarlo —dijo Moses. Oí, en la más


                  absoluta  oscuridad,  cómo  las  botas



                  golpeaban  el  coche  al  intentar  salir  por  la


                  parte  de  atrás  de  la  cabina—.  Está  bien,


                  tengo más velas... —Su voz se desvaneció al


                  llegar a la parte de atrás, y oí sus pasos sobre


                  el suelo cubierto de escombros ... .


                  Y entonces hubo un crujido inmenso, como


                  un jadeo grotesco, y un torrente que venía


                  de arriba. Moses gritó.


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