Page 646 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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por la playa en dirección al campamento.
Stubbins todavía vestía el equipo de jungla,
que había pasado el día anterior sin
problemas; yo, por supuesto, llevaba sólo lo
que quedaba de los pantalones que llevaba
en el momento del bombardeo. Incluso
había perdido las botas, y no me sentía bien
equipado. No teníamos suministros
médicos, exceptuando las vendas y
ungüentos que Stubbins llevaba para su
propio uso. Habíamos recogido frutos de las
palmeras, sacado la leche y llenado las
cáscaras con agua fresca. Stubbins y yo
llevábamos cinco o seis cáscaras al cuello
atadas con trozos de liana. Pensábamos que
con eso podíamos dar algún alivio a las
víctimas del bombardeo que
encontrásemos.
Había un ruido permanente producido por
la detonación lenta y continua de la bomba:
un sonido anónimo, como el temblor de una
cascada. Nebogipfel nos había hecho
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