Page 648 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Me sentía muy viejo e inmensamente
cansado: muy fuera de lugar allí, en el
amanecer del mundo.
Dejamos la playa y nos metimos en el
bosque. Penetramos en la oscuridad con
temor. Nuestro plan era adentrarnos en el
bosque alrededor del campamento,
siguiendo un círculo de seguridad de una
milla de radio. La geometría escolar nos
indicaba que tendríamos que recorrer seis
millas antes de volver a llegar al santuario
de la playa; pero sabía que sería difícil, si no
imposible, trazar un arco preciso, y suponía
que la travesía completa sería mucho
mayor, y que nos llevaría algunas horas.
Estábamos lo bastante cerca del centro de la
explosión para ver muchos árboles caídos y
rotos —árboles destruidos en un momen‐
to— y nos vimos obligados a sortear los
troncos y las copas quemados. E incluso
cuando los efectos de la explosión eran
menos evidentes vimos las cicatrices de la
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