Page 649 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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tormenta  de  fuego,  que  convertía  grupos


                  enteros  de  dipterocarpos  en  montones  de


                  troncos  desnudos  y  quemados,  como  un


                  inmenso paquete de cerillas. La corteza de


                  los árboles estaba dañada; y la luz llegaba


                  hasta  el  suelo  y  era  más  intensa  de  lo


                  habitual.  Pero  aun  así,  el  bosque  seguía



                  siendo  un  lugar  de  sombras;  y  el  brillo


                  púrpura de aquella letal explosión continua


                  daba  un  tono  enfermizo  a  los  restos  de


                  árboles y fauna.


                  No  era  sorprendente  que  los  animales  y


                  pájaros             supervivientes                     —incluso                 los


                  insectos—  hubiesen  huido  del  bosque



                  herido.  Caminábamos  en  una  quietud


                  extraña que sólo rompían nuestros propios


                  pasos y la respiración continua y caliente del


                  pozo de fuego de la bomba.


                  En algunos lugares la madera caída estaba


                  todavía  tan  caliente  como  para  producir


                  vapor  e  incluso  emitir  un  brillo  rojizo,  y


                  pronto  los  pies  se  me  llenaron  de


                                                                                                   649
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