Page 75 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 75
Quizá la carne de los Elois se volvía rancia en la boca
de los Morlocks, cuando la comían en sus sórdidas
cavernas.
Imaginé a los Morlocks —o a una facción de ellos—
surgiendo una noche de sus túneles bajo la Tierra
para caer sobre los Elois con sus armas y brazos
musculosos. Habría una gran criba, pero en esta
ocasión no sería la recolección disciplinada de carne,
sino un asalto a sangre fría con un único a
inconcebible propósito: la extinción definitiva de los
Elois.
¡Cómo debió de correr la sangre por los prados y los
palacios, y las viejas piedras devolvieron el eco de los
gemidos infantiles de los Elois!
En esa batalla sólo podría haber un vencedor. La
frágil gente del futuro, con su belleza atareada y
destructiva, jamás podría defenderse contra el
criminal asalto organizado de los Morlocks.
Lo vi todo, ¡o al menos eso creí! Los Morlocks,
triunfantes al fin, habían heredado la Tierra. Como el
jardín de los Elois ya les era inútil, habían permitido
que decayese; habían surgido de la Tierra y de alguna
forma ¡trajeron con ellos su propia oscuridad estigia
para cubrir el Sol! Recordé que el pueblo de Weena
había temido las noches de Luna nueva —ella las
llamaba «Noches negras»—; ahora me parecía que
los Morlocks habían desencadenado una Noche
75

