Page 70 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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pensé  con  un  escalofrío;  quizás  había  caminado,


           dormido,  ¡e  incluso  comido!,  en  un  edificio


           inexistente.


           El camino me llevó hasta un pozo, un elemento que


           había visto en mi primer viaje. Como recordaba, la


           estructura estaba rodeada de bronce y protegida por


           una cúpula pequeña y extrañamente delicada. Había



           algo de vegetación —negra como el humo a la luz de


           las  estrellas—  alrededor  de  la  cúpula.  Lo  examiné


           todo con cierto temor, ya que esos enorme conductos


           habían sido el medio empleado por los Morlocks para


           subir de su cavernas infernales al mundo soleado de


           los Elois.


           La boca del pozo estaba en silencio. Eso me pareció



           extraño,  ya  que  recordaba  haber  oído  en  aquellos


           otros pozos el tuc‐tuc‐tuc de las grandes máquinas de


           los Morlock, en lo más profundo de las cavernas.


           Me senté a un lado del pozo. La vegetación parecía


           ser  un  tipo  de  liquen;  era  suave  y  seca  al  tacto,


           aunque  no  la  investigué  más  profundamente,  no


           intenté determinar su estructura. Levanté la lámpara,


           intentado sostenerla sobre el anillo para ver si volvía


           el reflejo en el agua; pero la llama parpadeó, como en



           una gran corriente, y en un breve momento de temor


           ante la idea de enfrentarme a la oscuridad, la aparté.


           Metí la cabeza bajo la cúpula y me incliné sobre el


           borde del pozo, y un golpe de aire cálido y húmedo


                                                                                                               70
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