Page 102 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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de  hacerle  gestos  simiescos  y  amenazadores.  Me


            negué  rotundamente  a  contestar  más  preguntas


            hasta que me mostrase aquel mundo Esfera.

            —Mire  —le  dije—,  ¿no  cree  que  es  un  poco


            injusto?  Después  de  todo,  he  viajado  seiscientos


            mil años para ver su mundo. ¡Y hasta el momento


            sólo he visto una colina de noche en Richmond —

            señalé  con  la  mano  toda  la  oscuridad  que  me


            rodeaba—, esto y sus interminables preguntas!


            —Véalo de esta forma, Nebogipfel. Sé que quiere

            que  le  cuente  todo  lo  relativo  a  mi  viaje  en  el


            tiempo,  y  lo  que  vi  de  la  Historia  hasta  su


            presente.  ¿Cómo  puedo  hacer  un  relato  así  si  no


            conozco  la  conclusión?,  y  menos  aún  de  aquella

            otra historia que presencié.


            Ahí          dejé          mi         alegato,             esperando                 haberle


            convencido.

            Se  llevó  la  mano  a  la  cara;  ajustó  con  los  dedos


            pálidos la posición de las gafas, como un caballero


            que se ajustase los quevedos.


            —Debo                  consultarlo                   —dijo               finalmente—.

            Volveremos a hablar.


            Y se fue. Le vi alejarse, pisando silencioso con sus


            pies desnudos sobre el suelo estrellado.

            Después  de  haber  dormido,  Nebogipfel  volvió.


            Levantó la mano y me llamó; fue un gesto rígido y


            poco  natural,  como  si  lo  hubiese  aprendido


            recientemente.

            —Venga conmigo —me dijo.








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