Page 104 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 104
brillante como siempre, y la imagen de Nebogipfel
parecía tan clara como antes.
—Parece que no funcionan —le dije.
Como respuesta, Nebogipfel agachó la cabeza.
Yo le seguí, y me falló el paso. Bajo mis pies, y a
través del suave suelo, las estrellas resplandecían.
Su luz ya no quedaba enmascarada por el brillo
del suelo, o por la pobre adaptación de mis ojos a
la oscuridad; ¡parecía como si flotase sobre una
noche estrellada en alguna montaña de Gales o
Escocia! Como pueden suponer, sentí un agudo
ataque de vértigo.
Detecté algo de impaciencia en Nebogipfel,
parecía ansioso por seguir. Continuamos
caminando en silencio.
Me pareció que en unos pocos pasos, Nebogipfel
reducía su marcha, y vi, gracias a las gafas, que
había una pared a unos pocos pies de nosotros. Me
acerqué y toque la superficie negra como el
carbón, pero tenía la misma textura y suavidad
que el suelo. No podía entender cómo habíamos
llegado tan pronto hasta los límites de la cámara.
Me pregunté si habíamos caminado sobre algún
tipo de pavimento móvil que hubiese ayudado
nuestros pasos; pero Nebogipfel no ofreció
ninguna información.
—Dígame qué es este lugar, antes de dejarlo —
dije.
Su cabeza rubia se volvió hacia mí.
—Una cámara vacía.
104

