Page 134 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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cubierta. Nebogipfel me llevó al interior de la
estructura. El refugio carecía de muebles o
aparatos, exceptuando una o dos de las divisiones
con pantallas brillantes que ya había visto en otras
partes. Y en el centro del Suelo se encontraba lo
que parecía ser un pequeño bulto —de ropas,
quizá— que surgía del vidrio.
Vi que los Morlocks que atendían aquel lugar
tenían una actitud más seria que los que cuidaban
de los niños. Sobre el pelaje llevaban batas sueltas
—prendas como chalecos con muchos bolsillos—
llenas de herramientas de propósito desconocido
pare mí. Algunas de las herramientas brillaban
débilmente. Aquel tipo de Morlock parecía tener
un aire de ingeniero, pensé: un extraño atributo en
un mar de bebés; y aunque se distraían con mi
torpe presencia, los ingenieros vigilaban el
pequeño bulto del Suelo, y periódicamente
pasaban instrumentos por encima de él.
Habiendo captado mi curiosidad, me acerqué al
bulto. Nebogipfel se echó atrás, dejándome
continuar solo. La cosa apenas tenía unas pocas
pulgadas de largo, y todavía estaba medio metida
en el vidrio, como una escultura a medio tallar de
un trozo de roca. Es más, se parecía un poco a una
estatua: tenía los brotes de los brazos, y lo que
podría convertirse en la cara, un disco cubierto de
pelo y dividido por una fina boca. La extrusión del
bulto parecía lenta, y me pregunté qué dificultad
presentaba pare la maquinaria oculta el fabricar
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