Page 137 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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momento, que no podía permitir que su imagen de


            mi comportamiento se deteriorase aún más.


            Quise  huir  incluso  de  Nebogipfel.  Se  había

            mostrado  amable  y  considerado  conmigo.  Quizá


            más  de  lo  que  merecía,  y  más  de  lo  que  los


            hombres de mi propia época hubiesen dispensado


            para un salvaje violento de medio millón de años

            antes de Cristo. Aun así, él había estado fascinado


            y  divertido  por  mis  reacciones  al  proceso  de


            nacimiento. ¡Puede que hubiese preparado aquella

            revelación  para  provocar  en  mí  emociones  tan


            extremas! Bien, si ésa era su intención, Nebogipfel


            había  triunfado.  Pero  ahora  la  humillación  y  la


            rabia irracional eran tales que apenas podía mirar

            su cuidada figura.


            Aun así, ¡no tenía adónde ir! Me gustase o no, lo


            sabía, Nebogipfel era mi único punto de referencia

            en  aquel  extraño  mundo  de  Morlocks:  el  único


            individuo  vivo  cuyo  nombre  conocía  y  —por  lo


            que sabía de la política de los Morlocks— mi único


            protector.

            Quizá Nebogipfel sintió esos conflictos en mí. De


            cualquier  forma,  no  me  impuso  su  compañía;  en


            su  lugar,  se  volvió  a  invocó  nuevamente  la

            pequeña choza para dormir. Me metí en ella y me


            senté en la esquina más oscura, con los brazos a mi


            alrededor: ¡acobardado como un animal de bosque


            llevado a Nueva York!

            Permanecí  allí  durante  varias  horas.  Puede  que


            durmiese. Finalmente, sentí que volvía algo de mi




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