Page 138 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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seguridad espiritual, por lo que comí un poco y
me lavé.
Creo —antes del incidente de la granja de
nacimiento— que me habían intrigado mis atisbos
del mundo de los Morlocks. Siempre me había
considerado sobre todo un hombre racional, y me
fascinaba la visión de una sociedad de seres
racionales capaces de dirigir su existencia, de
cómo la ciencia y la ingeniería podían ser
empleadas para crear un mundo mejor. Por
ejemplo, me había impresionado la tolerancia de
los Morlocks con las distintas formas de gobierno.
Pero la visión de aquel homúnculo a medio formar
me había trastornado. Quizá mi reacción
demostraba cuán profundamente inscritos están
los valores a instintos de nuestra especie.
¡Si era cierto que los nuevos Morlocks habían
conquistado su herencia genética, la corrupción de
los viejos océanos, entonces, en aquel momento de
agitación interior, envidié su ecuanimidad!
Supe entonces que debía escapar de la compañía
de los Morlocks —podían tolerarme, pero allí no
había lugar para mí, no más que para un gorila en
un hotel de Mayfair— y tomé una nueva decisión.
Salí del refugio. Nebogipfel estaba allí, esperando,
como si no se hubiese alejado. Con un roce de la
mano sobre un pedestal hizo que el refugio se
disolviese en el Suelo.
—Nebogipfel —dije con sequedad—, debe
parecerle evidente que aquí estoy tan fuera de
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