Page 638 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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antes, en el que una bola estacionaria recibía
un golpe que la sacaba de su posición, sin mi
intervención o la de Nebogipfel.
Todo aquello era un juego muy entretenido
—y estaba claro que había algo raro en ello—
, pero no podía entenderlo aunque me fuese
la vida en ello, a pesar de los rastros de
plattnerita en las troneras. Mi única
observación era que cuanto más lentamente
viajaba la bola, más probable era que se
desviase de su trayectoria.
Sin embargo, el Morlock se emocionaba cada
vez más con aquello. Se sumergía en el
interior del paciente Constructor,
hundiéndose una vez más en el Mar de
Información, y salía con algún nuevo frag‐
mento de conocimiento que había pescado —
murmuraba para sí en el dialecto obscuro y
líquido de su pueblo— y se apresuraba de
vuelta hacia la mesa de billar para probar los
nuevos datos.
AL fin, estuvo preparado para compartir sus
hipótesis conmigo; me sacó del baño de
vapor. Me sequé con la camisa y corrí tras él
hasta la sala de billar; sus pequeños pies
tamborileaban en el duro suelo. No
recordaba haberlo visto tan emocionado.
—Creo que entiendo para qué sirve esta
mesa —dijo sin respiración.
=¿Sí?
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