Page 680 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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cuerpo:  analogías  fecales,  dedos  como


                  gusanos y demás.


                  —Así  que  afirmas...  espera  un  minuto...

                  ¿Dices  que,  al  temer  a  los  Morlocks  y  a  los


                  productos  de  los  Constructores,  temo  mi


                  propia biología?


                  Sin  aviso,  me  acercó  los  dedos  a  la  cara;  la

                  palidez  de  la  piel  desnuda  de  su  palma,  el


                  aspecto  gusanil  de  los  dedos,  ¡todo  me


                  resultaba  horrible,  por  supuesto,  como

                  siempre!, y no pude evitar echarme atrás.


                  Claramente  el  Morlock  pensaba  que  había


                  demostrado  su  argumento;  y  recordé


                  también la anterior conexión entre mi terror

                  ante  las  obscuras  bases  subterráneas  de  los


                  Morlocks  y  mis  temores  infantiles  ante  los


                  agujeros de ventilación en el suelo de la casa

                  de mis padres.


                  Ni  que  decir  tiene  que  me  sentía  incómodo


                  ante  el  brusco  análisis  de  Nebogipfel:  ¡el


                  pensar que mis reacciones a las cosas estaban

                  gobernadas, no por la fuerza de mi intelecto


                  como  yo  suponía,  sino  por  esas  extrañas


                  facetas ocultas de mi naturaleza!

                  —Creo  —concluí  con  toda  la  dignidad  que


                  pude  reunir—,  ¡que  hay  cosas  que  es  mejor


                  callar! —Y acabé con la conversación.




                  El  coche  del  tiempo  terminado  tenía  un


                  diseño  muy  tosco:  sólo  una  caja  de  metal,



                                                                                                     680
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