Page 66 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Tiempo,  de  forma  que  el  polvo  se  encendiese  si


            alguien la tocaba.


            Me  levanté  y  pasé  algunos  minutos  cargando  el

            flash y tomando fotos al azar alrededor del pozo.


            Pronto me rodeó una nube de humo blanco y acre.


            Quizá  tuviese  suerte,  pensé,  ¡y  pudiera  capturar


            para  maravilla  de  la  humanidad  la  huida

            aterrorizada de un Morlock!


            ... Oía unos arañazos, suaves a insistentes, al lado


            del pozo, ni a tres pies de donde me encontraba.

            Grité  mientras  buscaba  el  atizador.  ¿Me  habían


            atacado los Morlocks mientras fantaseaba?


            Con  el  atizador  en  la  mano,  me  adelanté  con


            cuidado.  Comprendí  que  el  sonido  chirriante

            provenía  de  entre  los  líquenes;  había  una  forma


            que  se  movía  segura  por  entre  esas  pequeñas


            plantas oscuras. No era un Morlock, así que bajé el

            atizador, y me incliné para examinar los líquenes.


            Vi  un  pequeña  criatura  como  un  cangrejo,  no


            mayor que mi mano; el sonido que oía era el roce


            de  su  única  y  desmesurada  boca  contra  los

            líquenes. La concha del cangrejo parecía ser negra


            y


            no tenía ojos, como si fuese una criatura ciega de

            las profundidades del océano.


            Comprendí,  al  ver  aquel  simple  drama,  que  la


            lucha por la supervivencia continuaba, incluso en


            esa noche cerrada. Me sorprendió que no hubiese

            visto  ningún  signo  de  vida  —exceptuando  a  los


            Morlocks—, aparte de ese pozo, en toda mi visita.




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