Page 783 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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del  bosque  sería  muy  vulnerable.  Sin  duda


                  armaría una buena escabechina con algunos


                  de ellos antes de que me redujesen, pero me

                  acabarían  reduciendo,  sin  duda;  y  de


                  cualquier  forma  esa  batalla  no  era  mi


                  objetivo.


                  Por  eso,  retrocedí  un  cuarto  de  milla  hasta

                  que  llegué  a  un  altozano  que  miraba  al


                  bosque.


                  La  oscuridad  me  rodeaba  y  las  estrellas

                  emergieron en toda su gloria. Como ya había


                  hecho  una  vez  antes,  me  distraje  buscando


                  rastros  de  las  viejas  constelaciones,  pero  el


                  gradual  movimiento  propio  de  las  estrellas

                  había distorsionado las imágenes familiares.


                  Aun  así,  el  planeta  que  había  notado  antes


                  brillaba sobre mí, tan fiel como un verdadero

                  amigo.


                  La  última  vez  que  había  estudiado  el  cielo


                  alterado, tenía a Weena a mi lado, envuelta


                  en mi chaqueta para darse calor, y habíamos

                  descansado                   de         noche             mientras                nos


                  dirigíamos al Palacio de Porcelana Verde.


                  Recordaba  mis  pensamientos  de  entonces:

                  había  reflexionado  sobre  la  pequeñez  de  la


                  vida  terrenal,  en  comparación  con  la


                  migración  milenaria  de  las  estrellas,  y  me


                  había  invadido,  brevemente,  un  triste

                  aislamiento  al  admirar  la  grandeza  del







                                                                                                     783
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