Page 208 - Hijos del dios binario - David B Gil
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ciudad;  se  trataba  de  una  residencia  desvencijada


           que, en una de las esquinas de la planta baja, acogía


           un  pub  que  prometía  animadas  veladas  a  todos


           aquellos inquilinos que trataran de conciliar pronto



           el sueño.


                  Subió  por  la  escalinata  de  madera  abotargada


           que precedía a la entrada y pasó al interior, no sin


           replantearse si aquel era lugar adecuado para una


           extranjera  que  viajaba  sola.  Se  detuvo  junto  al


           mostrador  y  tocó  la  pintoresca  campanilla  para


           llamar  al  recepcionista;  al  escuchar  el  vibrante



           sonido,  Alicia  sonrió  sin  saber  muy  bien  por  qué.


           Aquella campanilla era todo un tópico en sí misma,


           décadas  de  lugares  comunes  concentrados  en  un


           único  objeto  de  un  dorado  desvaído.  Volvió  a


           tocarla, casi por diversión, y mientras esperaba se


           entretuvo mirando a su alrededor. El sitio era viejo,


           pero  poseía  cierto  atractivo  carente  de  impostura;


           aun  así,  no  pudo  evitar  una  expresión  de


           desagrado al reparar en que todo el suelo del hostal



           estaba  cubierto  por  esa  fina  moqueta  que  tanto


           gusta  en  los  alojamientos  británicos,  pero  que  tan


           sospechosa resulta a la mayoría de los extranjeros.


                  La  recepcionista  fue  lo  bastante  amable  como


           para  ofrecerle  alguna  de  las  habitaciones  de  la


           tercera  planta:  «Así  por  la  noche  el  ruido  te




                                                                                                            208
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