Page 211 - Hijos del dios binario - David B Gil
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vibrar con suavidad y los altavoces emitieron un
sonido grave y prolongado. Sobre la mitad
izquierda del parabrisas se proyectó una cuenta
regresiva de treinta segundos y una indicación de
giro hacia la derecha. Era la advertencia de que el
piloto automático se desconectaría en medio
minuto, pues el coche iba a abandonar la carretera
convencional para introducirse en una vía
secundaria por la que debería conducir
manualmente.
Alicia tomó el volante y se desvió en el punto
que le indicaba el navegador. Le incomodaba
conducir con el volante a la derecha, pero se
consoló pensando que allí había pocas rotondas
que tomar. Entró en un camino cubierto por una
capa cuarteada de hormigón y demasiado angosto
para que dos coches se cruzaran; afortunadamente,
el único tráfico que encontró fueron rebaños de
ovejas que pastaban la hierba que crecía entre las
grietas del asfalto y que, al escuchar la proximidad
del vehículo, se apartaban con lánguida
indiferencia.
Observó de reojo la vista satélite proyectada
sobre el salpicadero: no había ningún otro coche en
varias millas a la redonda, tan solo el punto
amarillo de su vehículo avanzando por la sinuosa
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