Page 210 - Hijos del dios binario - David B Gil
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había salido de Londres y, tras doblar la falda y la


           chaqueta  sobre  una  silla,  se  puso  ropa  adecuada


           para una excursión bajo la fina llovizna irlandesa.


           «¿Qué  buscabas  aquí,  Will?»,  se  dijo,  observando



           su reflejo en el espejo de la habitación.








                  Almorzó  en  el  pub  de  la  esquina  mientras


           charlaba  con  su  hija  a  través  del  móvil.  Lara  le


           aseguró que estaba bien en casa de papá, le explicó


           que  tenía  un  examen  de  «mates»  el  viernes  y  le



           preguntó  tres  veces  cuándo  iba  a  volver.  Se


           despidió de ella antes de pagar la cuenta y recoger


           el coche de alquiler. Introdujo las coordenadas de


           St. Martha y condujo hasta las afueras de la ciudad,


           allí  el  navegador  tomó  el  control  y  ella  se  pudo


           distraer  durante  unos  minutos  observando  el


           paisaje. Recorría una carretera bien asfaltada pero


           un  tanto  estrecha,  sin  apenas  arcén,  lo  que  hacía


           que el navegador circulara más lento de lo normal;



           aun  así  prefería  ahorrarse  la  conducción  y  poder


           contemplar  los  bosques  que  se  cerraban  sobre  el


           camino como un dosel, o las esporádicas campiñas


           que abrían el paisaje y dejaban ver una franja verde


           de horizonte.


                  En  cierto  momento,  su  asiento  comenzó  a




                                                                                                            210
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