Page 264 - Hijos del dios binario - David B Gil
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de doble filo. No obstante, se limitó a cerrar los ojos
y a decirse que debía mantener la cabeza fría. Lo
más probable era que si provocaba un forcejeo
acabara con un balazo en el pecho. Si iban a
matarlo, que no fuera antes de tiempo.
Cuando llegaron al ascensor lo empujaron
dentro y uno de los agentes pulsó el botón de la
planta baja.
—¿Por qué me dejasteis ir el otro día?
Podríamos habernos ahorrado todo esto.
Uno de sus custodios, el que no se había
dirigido a él en la habitación, le preguntó algo al
otro en hebreo, y el segundo se encogió de
hombros.
—¿Es por mi reunión? El viejo no sabía nada,
no hacía más que chochear.
El que no hablaba inglés le hizo un gesto para
que callara, al tiempo que se abría un poco la
cazadora para que pudiera ver su pistola.
Daniel sonrió y miró al techo. El hilo musical
del ascensor acompañaba el descenso con
insoportable parsimonia y pensó que aquella era
una música adecuada para charlar sobre el tiempo,
no para acompañarte hasta la tumba. Al llegar al
recibidor, un hombre que consultaba distraído el
móvil se lo guardó en el bolsillo y se colocó delante
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