Page 266 - Hijos del dios binario - David B Gil
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intentar empuñar con su mano derecha el arma del


           hombre a su izquierda. Sin embargo, antes de que


           pudiera pensárselo dos veces, el conductor aceleró


           hasta  saltarse  el  semáforo  e  hizo  girar  el  coche



           bruscamente  en  la  siguiente  intersección.  ¿Qué


           diablos  sucedía?  Miró  por  encima  del  hombro  y


           observó  que  tenían  otro  vehículo  encima:  era  un


           coche  alto,  probablemente  un  todoterreno,  que


           circulaba  con  las  luces  apagadas.  Su  perseguidor


           también  derrapó  bruscamente,  de  modo  que


           apenas ganaron distancia, y conectó las largas para



           deslumbrarles  e  impedir  que  pudieran  seguir  sus


           movimientos por los espejos.


                  Entonces el coche en el que iba Daniel aceleró a


           fondo, y los solares y almacenes de ambos lados de


           la calle se convirtieron en un borrón desdibujado.


           El conductor forzó otro quiebro que a punto estuvo


           de hacerles sobrevirar, pero el todoterreno imitó la


           maniobra  y  al  estabilizarse  pareció  incluso  más


           próximo.  Acosados,  sus  captores  bajaron  las



           ventanillas y comenzaron a tirotear al vehículo que


           les  seguía;  las  pistolas  usaban  supresores,  por  lo


           que  la  percusión  sorda  de  cada  disparo  apenas


           reverberó  en  la  noche.  Cuando  lograban  acertar  a


           su  objetivo,  un  repiqueteo  metálico  delataba  el


           blindaje  de  la  carrocería.  ¿Quién  los  estaba




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