Page 267 - Hijos del dios binario - David B Gil
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siguiendo? Aunque podía imaginárselo.


                  El  todoterreno  invadió  el  sentido  contrario  y


           aceleró hasta ponerse en paralelo; la facilidad con


           que  les  había  alcanzado  era  pasmosa,  así  que



           Daniel no se sorprendió al reconocer el estruendo


           de  un  motor  de  combustión.  Su  perseguidor  les


           había  dado  caza,  todo  lo  demás  sucedió  muy


           deprisa:  percibió  el  pesado  impacto  en  el  lateral


           izquierdo  del  coche,  que  les  desvió  hacia  un  lado


           de la calzada; al instante escuchó cómo se quebraba


           la suspensión delantera al golpear contra la acera,



           el conductor perdió el control y la masa negra del


           todoterreno  continuó  abalanzándose  sobre  ellos


           hasta aplastarlos contra la pared.


                  El impacto fue brutal y los frenos se bloquearon


           inmediatamente,  pero  aquello  no  impidió  que  el


           vehículo se arrastrara más de veinte metros contra


           la pared de la derecha, destrozando la cubierta de


           la carrocería y haciendo estallar en mil pedazos las


           ventanas.                   El            habitáculo                     se           inundó



           instantáneamente de gel de seguridad, el cual debía


           absorber  el  impacto,  proteger  los  cuerpos  de  los


           ocupantes y ahogar cualquier posible incendio.


                  Cuando todo hubo cesado, Daniel abrió los ojos


           y se encontró inmerso en la húmeda gelatina, que


           poco  a  poco  comenzó  a  diluirse  y  hacerse  porosa




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