Page 408 - Hijos del dios binario - David B Gil
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segundo  en  que  las  miradas  se  cruzan  entre


           kilómetro  y  kilómetro,  el  tiempo  justo  para


           saludarse  con  una  sonrisa  y  reconocer  el  esfuerzo


           del  otro.  La  mayoría  desconocía  sus  respectivos



           nombres y muchos no habían intercambiado jamás


           una palabra, pero se sentían hermanados por una


           especie  de  juramento  de  sudor  y  pulsaciones


           desbocadas.


                  Aquella tarde, sin embargo, Alicia corría con la


           mirada  perdida,  sin  devolver  los  saludos,  absorta


           en los pensamientos que aquella noche le robarían



           el sueño. Así, le daba vueltas a la entrevista del día


           siguiente,  cómo  abordaría  al  profesor,  de  qué


           manera prepararía el terreno para poder mostrarle


           el correo de Fondation Samaritain sin que resultara


           demasiado  sospechoso.  Su  principal  objetivo  era


           preguntarle por los dos científicos cuyos nombres


           figuraban  en  el  texto:  el  doctor  Lester  Logan  y  el


           firmante  del  mensaje,  un  tal  Bruce  Yeoh.  Aunque


           no  existía  en  la  Red  referencia  alguna  sobre  ellos,



           tenía la esperanza de que, si verdaderamente eran


           genetistas con alguna repercusión internacional, un


           catedrático  conocería  su  trabajo.  O  al  menos  sus


           nombres deberían resultarle familiares.


                  Se  reprendió  mentalmente  por  seguir  dándole


           vueltas  al  asunto  y  decidió  castigarse  con  unas




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