Page 411 - Hijos del dios binario - David B Gil
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dejado la sudadera. Se la deslizó lentamente sobre


           la  cabeza,  como  si  no  fuera  consciente  de  lo  que


           hacía,  se  calzó  las  zapatillas  y  cogió  las  llaves  de


           casa y la tarjeta del coche. Había algo extraño que



           la  empujaba  a  moverse,  a  no  permanecer  allí,  así


           que  subió  el  volumen  del  televisor  y  salió  al


           corredor.  Mientras  cerraba  la  puerta,  maldecía


           entre  dientes  a  Girard  por  llenarle  la  cabeza  de


           temores  absurdos.  Se  estaba  comportando  como


           una auténtica paranoica.


                  Se encaminó hacia el ascensor para bajar hasta



           el garaje, pero antes de doblar la esquina del pasillo


           escuchó cómo se abrían las puertas del mismo. Se


           detuvo en seco, como un animal al que sorprenden


           en  la  espesura.  Fue  un  leve  titubeo,  apenas  una


           fracción  de  segundo,  y  se  descubrió  girando  en


           redondo  para  dirigirse  hacia  las  escaleras  de  la


           azotea.  Al  principio  pisaba  intentando  no  hacer


           demasiado ruido, pero pronto corrió cuanto pudo.


                  Pasó  frente  a  su  piso,  la  televisión  atronaba  a



           todo volumen y las voces de los presentadores del


           informativo  se  deslizaban  bajo  la  puerta.


           Trastabilló  pero  siguió  adelante,  más  rápido  aún,


           dejando  atrás  puertas  y  pasillos  por  los  que


           normalmente  pasaba  con  aire  distraído.  Aquella


           mezcla  de  lo  habitual  con  lo  inusitado  hizo  que




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