Page 47 - Hijos del dios binario - David B Gil
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consensuar por la tarde con el director y los jefes de


           Nacional, Internacional y Economía.


                  —La reunión ya ha terminado. No tendrías que


           haberte  molestado  en  venir.  —La  voz  de  Claudio



           era profunda, casi ronca, como cabía esperar de un


           periodista  que  llevaba  cuarenta  años  en  la


           profesión. El bigote cano, su cabeza de monje y sus


           profundas ojeras acababan de conferirle ese aspecto


           de  maestro  venerable  en  un  arte  cada  vez  peor


           practicado.


                  —Lo siento, no tengo excusa.



                  —Seguro  que  la  tienes,  pero  no  quiero


           escucharla.  —Retiró  el  teclado  y  apoyó  las  manos


           entrelazadas  sobre  la  mesa.  Era  un  mueble  de


           caoba viejo y aparatoso, totalmente discordante con


           el  impecable  diseño  de  líneas  limpias  de  la


           redacción—.  Alicia,  eres  una  buena  periodista,


           tienes           estilo          escribiendo                 y        tus        reportajes


           profundizan  bien  en  los  temas  que  tratan,  no  te


           quedas  en  la  anécdota...,  pero  estás  perdiendo  la



           perspectiva de lo que quiere el lector.


                  Ella titubeó un instante, pues no esperaba que


           la conversación fuera a adentrarse en terrenos tan


           pantanosos desde un buen comienzo.


                  —Claudio,  no  te  entiendo.  Comprendo  que


           puedas  estar  enfadado  porque  he  faltado  a  dos




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