Page 475 - Hijos del dios binario - David B Gil
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alguien lo explique en el periódico; puede que
usted no lo necesite, pero yo sigo dependiendo de
mi trabajo.
Él no insistió, aunque Alicia pudo leer en su
rostro que sabía bien que estaba mintiendo. Se
había arriesgado demasiado para contactar con
Girard, pero ahora había alguien más que sabía
cuál era su situación. Si desaparecía de la faz de la
tierra, al menos no sería un completo misterio.
El paseante se quitó las gafas oscuras con una
mano y comprobó los cristales contra la luz blanca
de una farola: continuaban impolutos, así que se las
volvió a colocar, se subió el cuello del abrigo y se
adentró en las tinieblas del parque. Tras cruzar el
umbral, la cancela se cerró con un gemido de hierro
y óxido que subrayó la gelidez ambiental. Tenía
entendido que el clima de Madrid era más extremo
que el mediterráneo, pero aquella noche sin
estrellas parecía haberse adelantado un par de
meses en el calendario.
Caminó entre jardines de hierba áspera y flores
mortecinas. Las luces del parque estaban apagadas,
tal como había dispuesto, y su cita debía esperarlo
junto al estanque central, rodeado por una masa
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