Page 10 - Hijos del dios binario - David B Gil
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depredador, hasta que el miedo le ayudó a ponerse
en pie y correr de nuevo.
Chocó contra el alambre trenzado, pero eso no
lo detuvo. Con manos ensangrentadas, descalzo
tras el atropello, se aferró al metal y trepó hasta que
vino a caer al otro lado. Las costillas golpearon la
tierra y la vista se le oscureció. Al filo de la
inconsciencia, alcanzó a ver a través de la
alambrada cómo aquel hombre continuaba
avanzando hacia él. Sin detenerse, su perseguidor
hundió los dedos en el alambre y arrancó la verja
de un tirón seco, como el que rasga un envoltorio
de papel. La malla metálica vibró contra el suelo
mientras el sicario caminaba sobre ella; cuando
llegó hasta William, lo apresó por la muñeca y
comenzó a arrastrarlo sobre el polvo.
—¿Quién es usted? —logró balbucir, con la
arena apelmazándole la saliva.
—Dudo que mi nombre le sirva de algo.
—¿Por..., por qué hacen esto?
—Sabe perfectamente por qué, señor Ellis.
—Pero no son más que niños —gimió.
—No lo son —dijo el sicario, mientras lo
llevaba a rastras hasta el pequeño seto que
separaba el solar de la caída al río—. Si hubiera
hablado con ellos, si los hubiera visto, sabría que
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