Page 88 - Hijos del dios binario - David B Gil
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Se tomó un instante antes de responder.


                  —No, no me lo parece.


                  —Si ha invertido tantos recursos en localizarle


           y traerle hasta aquí, es porque sabe que tiene algo



           que ofrecerle, algo a lo que no se podrá negar.


                  —Hay                  muchos                   hombres                   poderosos


           convencidos  de  que  tienen  la  llave  que  abre


           cualquier  puerta,  pero  algunos  aprenden  con  el


           tiempo  que  no  puedes  ofrecer  nada  a  quien  no


           quiere nada de ti, y siempre me ha gustado ser yo


           el que se lo haga ver.



                  —Le gusta probar que todos se equivocan, ¿no


           es así? Su rebeldía es... casi furiosa.


                  —Simplemente  me  gusta  elegir  mis  pasos  y,


           por  algún  motivo,  eso  tiende  a  cabrear  a  gente


           como su jefe.


                  Ella sonrió desde el filo de su copa.


                  —Daniel,  acepte  un  último  consejo:  escuche


           atentamente lo que Inamura‐san tenga que decirle,


           y luego medite su respuesta. Puede que haya cosas



           que ni siquiera usted sabe que desea, y puede que,


           hasta ahora, no haya sido más que un instrumento


           en manos de otros. Quizás esta noche se le presente


           la forma de poner fin a eso. Yo en su lugar estaría


           centrado,  no  intentaría  meterme  en  la  cama  con


           nadie, ni bebería una copa de más.




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