Page 84 - Hijos del dios binario - David B Gil
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soy un detective, no busco a gente. No me dedico a


           eso.


                  —Sé perfectamente a lo que se dedica. Usted es


           un  prospector,  recupera  objetos  perdidos  en  el



           tiempo,  fragmentos  de  la  historia  con  un  valor


           simbólico. En ese sentido, trafica con algo de gran


           valor: con los anhelos más profundos de hombres


           poderosos, hombres acostumbrados a tener cuanto


           desean  y  que,  arrebatados  por  la  visión  de  otros,


           intentan  poseerla  a  través  de  estos  objetos.  Ese  es


           su oficio, ¿me equivoco?



                  —Yo  no  habría  usado  esas  mismas  palabras,


           pero en esencia, sí.


                  —¿Y  no  le  parece  un  síntoma  más  de  la


           decadencia de este mundo sin alma? Incapaces de


           generar  nuestros  propios  sueños,  intentamos


           apropiarnos de la visión que tuvieron aquellos que


           nos precedieron, hombres mejores que nosotros. ¿Y


           cómo  lo  hacemos?  Como  únicamente  sabemos,


           mediante  la  posesión  material,  como  si  en  los



           objetos se encontrara el alma de un ideal, como si


           poseer la gladius de Julio César nos fuera a insuflar


           su grandeza.


                  —Créame,  si  alguien  intentara  venderle  la


           espada del César, le estaría estafando.


                  Inamura no pudo reprimir una sonrisa triste.




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