Page 86 - Hijos del dios binario - David B Gil
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toda su vida.


                  Bajó las escaleras con pasos cansados, dejando


           caer todo el peso de su cuerpo en cada peldaño, y


           al  llegar  al  amplio  salón  inferior  descubrió  que



           alguien  le  aguardaba.  El  radiador  térmico


           encastrado  en  la  chimenea  mostraba  un  fuego


           holográfico de lo más real. El calor y el crepitar de


           aquellas llamas simuladas caldeaban la estancia. A


           un extremo de la misma, sentada junto al solitario


           bar,  se  encontraba  Clarice.  La  joven  apoyaba  los


           codos  sobre  la  barra  y  removía  con  aire  distraído



           un  cóctel  que,  al  parecer,  se  había  preparado  ella


           misma.


                  —Señorita                  Clarice             —la           saludó              Daniel


           aproximándose a ella.


                  —Clarice a secas, señor Adelbert.


                  —Sí,  lo  había  olvidado.  Entonces  yo  también


           seré Daniel a secas.


                  —Por supuesto, Daniel. ¿Quiere acompañarme


           un rato? Beber sola siempre me ha parecido un mal



           pasatiempo.


                  —No podría estar más de acuerdo.


                  Ella sonrió, pues ya conocía los pasos de aquel


           baile. Tomó una copa de cóctel y la llenó hasta la


           mitad de hielo picado; se acercó un cuenco del que


           cogió unas hojas de menta y unos pedazos de lima




                                                                                                             86
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