Page 87 - Hijos del dios binario - David B Gil
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cortada,  y  rellenó  la  copa  con  el  contenido


           previamente  mezclado  de  una  coctelera.  Por


           último,  exprimió  con  los  dedos  un  gajo  de  limón


           sobre  el  cóctel  y  se  lo  tendió  a  Daniel.  Este  lo



           aceptó, pero no llegó a saborearlo.


                  —Hay  pocas  cosas  más  sensuales  que  una


           mujer que sepa servir una copa.


                  Ella  bebió  sin  apartar  los  ojos  de  él,  y  Daniel


           reparó en que era la primera vez que los veía, pues


           hasta  ahora  siempre  los  había  ocultado  tras  sus


           gafas de sol. Eran unos ojos bonitos, con unos iris



           grandes y profundos del color de la miel fundida,


           si es que tal cosa existía. Pero no halló en ellos lo


           que buscaba.


                  —Debería concentrarse, Daniel. Creo que no ha


           sopesado bien la situación en que se encuentra.


                  La  miró  con  fastidio,  y  por  fin  dio  un  largo


           trago a su copa.


                  —No  hay  nada  que  sopesar.  Este  viaje  está


           siendo una insoportable pérdida de tiempo, pensé



           que  al  menos  nosotros  dos  podríamos  hacer  que


           mereciera la pena.


                  —Acaba  de  hablar  con  Inamura‐san  —apuntó


           ella,  ignorando  su  desvergonzado  comentario—.


           ¿Le  parece  la  clase  de  hombre  que  pierde  el


           tiempo?




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