Page 101 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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ni una fracción de milímetro. Zallin dejó escapar un
gemido.
El crujido resonó en el hangar metálico como si
fuera un disparo. Horza abrió los brazos sin apartar los
ojos del rostro del jefe de los mercenarios. El fláccido
cuerpo de Zallin cayó como un fardo sobre la cubierta,
igual que si se desmoronara bajo su propio peso.
Kraiklyn sonrió y enfundó el arma. El chasquido de la
desconexión se convirtió en un leve zumbido que no
tardó en morir.
—Bienvenido a la Turbulencia en cielo despejado.
Kraiklyn suspiró y pasó por encima del cadáver de
Zallin. Fue hacia el punto central de un mamparo, abrió
una puerta y cruzó el umbral.
Sus botas resonaron sobre un tramo de escalones.
Casi todos los mercenarios le siguieron.
—Bien hecho.
Horza seguía arrodillado y se volvió al oír las
palabras. Era la mujer de la voz hermosa, Yalson.
Volvió a ofrecerle su mano, esta vez para ayudarle a
levantarse. Horza la aceptó con gratitud y se puso en
pie.
—No ha sido ningún placer —le dijo. Se limpió el
sudor de la frente con el antebrazo y la miró a los ojos—
. Dijiste que te llamabas Yalson, ¿no?
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