Page 98 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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hombre que tenía debajo. Horza comprendió que no
podía hacer nada. Vio como aquel puño inmenso subía
lentamente y empezaba a bajar. Tenía el cuerpo
pegado a la cubierta y los brazos atrapados, y supo que
ése era el final. Había perdido. Se preparó para mover
la cabeza lo más deprisa posible apartándola del
puñetazo destructor de huesos que estaba claro
llegaría en cualquier momento y volvió a hacer un
intento de mover las piernas, pero sabía que era inútil.
Quería cerrar los ojos, pero sabía que debía
mantenerlos abiertos. «Puede que el Hombre se apiade
de mí. Debe haberse dado cuenta de que he luchado
bien. Quizá decida detenerle...»
El puño de Zallin se inmovilizó durante una
fracción de segundo, como si fuera la hoja de una
guillotina en el punto más alto de su trayectoria antes
de ser liberada.
El golpe nunca llegó a caer. Zallin tensó el cuerpo
y la mano con que sostenía el peso de su torso resbaló
sobre la cubierta; los dedos se deslizaron sobre su
propia sangre y dejaron de soportar su masa. Zallin
lanzó un gruñido de sorpresa. Cayó hacia Horza y
retorció el cuerpo. El Cambiante pudo sentir como el
peso que le aprisionaba disminuía bruscamente, y
logró apartarse de la trayectoria seguida por el joven
mientras éste intentaba rodar sobre sí mismo. Horza
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