Page 97 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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joven en el vientre bajo la rudimentaria guardia de sus

              inmensos brazos. Zallin se llevó las manos al estómago

              y la parte inferior de la caja torácica, y se agachó en un


              movimiento  reflejo.  Horza  pasó  junto  a  él,  se  dio  la

              vuelta y dejó caer las dos manos sobre su cuello.


                     Normalmente  el  golpe  habría  sido  mortal,  pero


              Zallin  era  fuerte  y  Horza  seguía  estando  débil.  El

              Cambiante se irguió y se dio la vuelta,


                     pero tuvo que evitar a los mercenarios que estaban


              de pie junto al mamparo; la pelea había atravesado el

              hangar de un extremo a otro. Horza no tuvo tiempo de

              asestar otro golpe. Zallin había vuelto a incorporarse


              con  el  rostro  contorsionado  por  la  agresividad

              frustrada. Lanzó un grito y corrió hacia Horza, quien

              esquivó  limpiamente  la  embestida.  Pero  Zallin


              tropezó, y el azar quiso que su cabeza chocara con el

              estómago de Horza.


                     El  golpe  resultó  todavía  más  doloroso  y


              desmoralizador  porque  era  totalmente  inesperado.

              Horza cayó y rodó sobre sí mismo intentando librarse

              de  Zallin,  pero  el  joven  se  desplomó  sobre  él,


              aprisionándole  contra  la  cubierta.  Horza  se  retorció,

              pero no ocurrió nada. Estaba atrapado.


                     Zallin se irguió apoyándose en una palma y tensó


              la  otra  mano  convirtiéndola  en  un  puño  mientras

              contemplaba  con  una  sonrisa  burlona  el  rostro  del


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