Page 131 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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—La  mujer  de  la  Cultura  —dijo  Horza—.  Está

              muerta.


                     —Oh, sí. —Kraiklyn asintió y carraspeó—. Bueno,

              ¿qué quieres hacer? Espero que nos acompañes en lo del


              templo. Creo que nos debes ese favor a cambio del viaje,

              ¿no?


                     —Oh, sí, no te preocupes por eso —dijo Horza



                     —Estupendo. Después de eso..., ya veremos. Si te

              adaptas  podrás  quedarte;  si  no,  te  dejaremos  donde

              quieras...,  dentro  de  unos  límites  razonables,  como


              suele  decirse.  Esta  operación  no  debería  darnos

              ninguna clase de problemas: entrada fácil, salida fácil.

              —Kraiklyn movió la mano en una lenta curva hacia


              abajo, como si ésta fuera el modelo de la Turbulencia en

              cielo despejado que colgaba sobre la cabeza de Horza—.

              Después iremos a Vavatch. —Aspiró otra bocanada de


              vapores del esnifrasco—. Supongo que no sabes jugar

              al Daño, ¿hmmm?


                     Dejó  el  esnifrasco  sobre  el  estante  y  Horza


              contempló aquellos ojos de animal de presa a través de

              las  hilachas  de  niebla  que  brotaban  del  recipiente.


              Meneó la cabeza.


                     —No es uno de mis vicios. La verdad es que nunca

              he tenido ocasión de aprender cómo se juega.








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