Page 154 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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similar cubierto de musgo se alzaba ante él subiendo
hasta el siguiente piso. A la derecha de Horza el muro
trazaba un ángulo debajo de una torre rechoncha; a su
izquierda la explanada parecía esfumarse
confundiéndose con una pared desnuda. Según los
planes de Kraiklyn, el Cambiante debía ir en esa
dirección. Tenía que haber una puerta más o menos
por allí. Horza trotó hacia la pared desnuda.
Un casco asomó sobre el muro. Horza empezó a
agacharse y girar sobre sí mismo, por si acaso, pero
primero un brazo le saludó desde el mismo sitio,
después una cabeza se unió al brazo y reconoció a
Gow.
Horza echó hacia atrás el visor de su casco
mientras corría y el aire con olor a jungla de Marjoin le
acarició el rostro. Podía oír fuego de proyectiles dentro
del templo, y el lejano tronar de una explosión
provocada por el Microobús. Corrió hasta una angosta
entrada medio cubierta por barbas colgantes de musgo
que interrumpía la curvatura de la pared. Gow estaba
arrodillada con el arma lista sobre los restos de una
gruesa puerta de madera que había protegido el pasillo
situado más allá. Horza se arrodilló junto a ella y
señaló su casco con un dedo.
—Mi comunicador no funciona. ¿Qué ha
ocurrido?
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