Page 159 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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Horza se levantó de un salto mientras los ecos
seguían rebotando en el altar. Se lanzó hacia el umbral
que había al otro extremo del balcón, alargó una mano
y se agarró a la esquina mientras seguía moviéndose,
haciendo que su cuerpo girara sobre sí mismo y
dejándose caer de rodillas. Alargó el brazo y apartó los
fláccidos dedos del cadáver para apoderarse de su
arma justo cuando el balcón empezaba a desprenderse
de
la pared con un tintineo de cristales rotos. Horza se
metió por el pasillo que había a su espalda. El balcón se
desplomó en el vacío entre una nube de fragmentos que
brillaban con un leve resplandor mate y se estrelló
contra el suelo con un estruendo ensordecedor,
llevándose consigo la oscura silueta del monje muerto
acompañada por un último aleteo de su túnica.
Horza vio unas cuantas siluetas que se dispersaban
en la oscuridad a sus pies y disparó hacia abajo con el
arma que acababa de conseguir. Después se dio la
vuelta y contempló el pasillo en el que se encontraba,
preguntándose si habría alguna salida que llevara a la
gran sala o, al menos, alguna forma de volver al exterior
del templo. Echó un vistazo al arma que le había
quitado al monje; parecía bastante mejor que la suya. Se
agazapó y echó a correr alejándose del umbral mientras
volvía la cabeza para vigilar la sala con su viejo rifle
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