Page 166 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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templo. La misma situación, pero en unos pasillos
distintos y con una persona distinta...
El traje de la mujer tenía varios agujeros de unos
cuantos centímetros de profundidad; el olor de la
carne quemada se fue filtrando en el traje de Horza a
través de los sellos y conexiones que le quedaban
demasiado grandes, y le hizo sentir deseos de vomitar.
Se puso en pie, cogió el láser de kee—Alsorofus, fue
hacia la puerta que colgaba de una bisagra y salió a la
explanada que reseguía el muro. Corrió por ella, dobló
una esquina y tuvo que agacharse cuando un proyectil
del Microobús cayó demasiado cerca de los muros del
templo y provocó un diluvio de cristales y trozos de
piedra caliza. Los cañones de plasma seguían
disparando desde el bosque, pero Horza no pudo ver
ninguna silueta volando por el cielo. Estaba
intentando localizarlas cuando se dio cuenta de que
tenía un traje al lado: estaba de pie en el ángulo del
muro. Se detuvo, reconoció el traje de Gow y se quedó
a unos tres metros de ella mientras le miraba. Gow
levantó lentamente el visor de su casco. La piel de su
rostro se había vuelto de un color entre el gris y el
negro, y sus ojos parecidos a pozos no se apartaban del
rifle láser que empuñaba. La expresión que había en su
rostro hizo que el Cambiante deseara haber
comprobado si el rifle seguía conectado. Horza bajó los
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