Page 167 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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ojos hacia su arma y los alzó hacia la mujer, que seguía

              contemplando su láser.


                     —Yo...


                     Quería explicarle lo ocurrido.


                     —Ella muerta, ¿no? —La voz de la mujer sonaba


              totalmente átona e inexpresiva. Pareció suspirar. Horza

              tragó aire y se dispuso a hablar, pero Gow se le adelantó


              con el mismo tono monocorde de antes—. Yo creí oír

              ella.


                     Y, de repente, alzó el arma. El cielo azul rosado del

              amanecer  arrancó  destellos  al  metal.  Horza


              comprendió  lo  que  iba  a  hacer  y  dio  un  paso hacia

              adelante, extendiendo un brazo aunque sabía que se

              encontraba demasiado lejos y ya era demasiado tarde


              para hacer nada.


                     —¡No! —tuvo tiempo de gritar, pero el cañón del

              arma ya estaba en la boca de la mujer.



                     Horza             se        agachó              cerrando              los         ojos

              instintivamente, y una fracción de segundo después la

              parte trasera del casco de Gow se hizo añicos en un


              solo palpitar de luz invisible, proyectando una nube

              rojiza sobre la pared cubierta de musgo que había a su

              espalda.


                     Horza  se  acuclilló  en  el  suelo  con  las  manos


              alrededor del cañón del arma y los ojos clavados en la



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