Page 164 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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podía hacer era esconder la cabeza y disparar todos los
proyectiles de que disponía con la esperanza de liquidar
a unos cuantos monjes o centinelas del templo. No
haber sido alcanzado en el breve espacio de tiempo que
había permanecido mirando hacia la sala ya indicaba
una suerte más que considerable; ahora lo único que
podía hacer era largarse de allí. Intentó gritar una
advertencia por el micro de su traje, pero el
comunicador no funcionaba; su voz resonó con un
sonido hueco dentro del casco y el altavoz pegado a su
oreja permaneció mudo.
Vio otra silueta sombría más adelante, una figura
borrosa pegada a la pared con una aureola de luz diurna
procedente de otro pasillo a su alrededor. Horza se
arrojó de cabeza a un umbral. La silueta no se movió.
Examinó su rifle. Los golpes contra las paredes de
cristal parecían haberlo desencasquillado. Una ráfaga
hizo que la silueta cayera al suelo convertida en un fardo
desmadejado. Horza emergió del umbral y fue hacia
ella.
Era otro monje, con sus dedos muertos rodeando
la culata de una pistola. Su pálido rostro era visible
gracias a la luz que llegaba de otro pasadizo. La pared
que había detrás del monje estaba salpicada con los
círculos dejados por el musgo al quemarse; las límpidas
superficies de cristal intacto eran claramente visibles
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