Page 162 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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apoyó en la blandura de la pared, sintiendo deseos de
vomitar.
Nadie se había tomado la extraordinaria molestia
de instalar un sistema antiláser que abarcara todo el
templo, o ni tan siquiera una gran sala. Habría sido
horriblemente caro y, de todas formas, un planeta nivel
tres no necesitaba semejantes aparatos. No; lo más
probable era que todo el interior del templo (recordaba
la piedra caliza a la que había estado unida la puerta
de entrada) hubiera sido construido con bloques de
cristal, y eso era lo que había enterrado bajo todas
aquellas cantidades de musgo. El impacto de un láser
vaporizaba el musgo en una fracción de segundo
dejando que las superficies interiores del cristal situado
debajo reflejaran el resto de la emisión lumínica y
cualquier disparo subsiguiente que diera en ese mismo
punto. Volvió a contemplar el segundo sitio que había
golpeado con la culata de su rifle, observó con atención
la superficie transparente y lo que había más allá y vio
las luces de su traje devolviéndole un tenue reflejo
desde una frontera de espejos perdida en el interior del
bloque de cristal. Se apartó de la pared y corrió por el
ramal derecho del pasillo dejando atrás varias gruesas
puertas de madera, bajó un tramo curvo de peldaños y
emergió a la luz del día.
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