Page 179 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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Orbitales situados en zonas seguras y VGS de mayor
tamaño se contaban entre algunos de los conjuntos de
materia más sofisticados existentes dentro de la
galaxia. Eran tan inteligentes que ningún ser humano
podía comprender hasta dónde llegaba su inteligencia
(y las mismas máquinas eran incapaces de explicar y
describir dicha inteligencia a una forma de vida tan
limitada como la humana).
Mucho antes de que la guerra con los idiranos
hubiera sido prevista la Cultura ya había preferido la
máquina al cerebro humano, y había depositado su
confianza en toda la gama de inteligencias mecánicas,
desde aquellos colosos mentales y las máquinas más
corrientes que seguían estando dotadas de conciencia
hasta los ordenadores inteligentes pero, en última
instancia, mecánicos y predecibles, y el más diminuto
de los circuitos incorporados a un microproyectil que
apenas si era más inteligente que una mosca. La razón
de tal comportamiento era que la Cultura se veía a sí
misma como una sociedad racional y autoconsciente; y
las máquinas, incluso las máquinas inteligentes, eran
más capaces de alcanzar ese estadio tan deseado y, al
mismo tiempo, más eficientes a la hora de utilizarlo en
cuanto se hubiese logrado. La Cultura se conformaba
con eso.
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