Page 233 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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aparentemente interminable curva del material
ultradenso acariciada por la luz de las estrellas que se
perdía en la oscuridad. Era como volar cabeza abajo
sobre un planeta metálico; y de entre todos los
espectáculos y panoramas resultado de un esfuerzo
consciente que existían en la galaxia el Orbital poseía un
«valor ooooooh», como lo habría llamado la Cultura,
que sólo era superado por un gran Anillo o una Esfera.
La lanzadera dejó atrás mil kilómetros de la pulida
superficie inferior y, de repente, una cuña de oscuridad
se alzó sobre ella, una rebanada de algo que parecía aún
más liso que el material de base y que se adentraba en
el espacio como el filo de un cuchillo cristalino
abarcando más de dos mil kilómetros: el Muro del
borde. Era la pared que limitaba con el mar al otro
extremo del Orbital, allí donde estaba el hilo de tierra
que habían visto mientras la Turbulencia en cielo
despejado se aproximaba a Vavatch. Los primeros diez
kilómetros de la curva eran tan oscuros como el
espacio. Aquella superficie parecida a un espejo sólo
era visible cuando las estrellas se reflejaban sobre ella, y
contemplar aquella imagen perfecta podía hacer que la
mente se aturdiera creyendo ver lo que parecían años
luz de distancia, cuando de hecho la superficie se
encontraba a sólo unos kilómetros.
—Dios, esa cosa es inmensa... —murmuró Neisin.
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