Page 235 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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desnudo en el espacio, extendido ante la lanzadera
como una inmensa pintura circular.
—Bueno, al menos tenemos luz de día —dijo
Yalson—. Esperemos que las informaciones de nuestro
capitán sobre el paradero de ese barco maravilloso
resulten ser exactas.
La pantalla mostraba nubes. La lanzadera siguió
bajando y se aproximó a un paisaje falso compuesto
por vapor de agua. Las nubes parecían perderse en el
infinito siguiendo la curva interior del Orbital —que
seguía dando la impresión de ser achatado incluso
desde esa altura—, hasta acabar desvaneciéndose en la
negrura del cielo. Si querían ver la extensión azulada
del auténtico océano tenían que mirar mucho más allá,
aunque había atisbos de agua bastante cerca.
—No os preocupéis por las nubes —dijo Kraiklyn
por el altavoz del compartimento—. Cambiarán de
posición a medida que vaya transcurriendo la mañana.
La lanzadera seguía bajando y avanzando por
entre la atmósfera que se iba espesando gradualmente.
Pasado un rato empezaron a atravesar las primeras
nubes de gran altitud. Horza se removió ligeramente
dentro de su traje. En cuanto la nave igualó su
velocidad y trayectoria con las del gran Orbital
desconectó su equipo antigravitatorio, y tanto la nave
como la Compañía habían quedado sometidos a la
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