Page 234 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
P. 234

La  lanzadera  siguió  subiendo,  y  un  resplandor

              azulado que se convirtió en una reluciente extensión de

              océano se fue haciendo visible más allá del muro.


                     La lanzadera fue ascendiendo por el vacío que había


              junto al Muro del borde, moviéndose bajo la luz del sol

              que apenas si era filtrada por la pared transparente. A


              dos kilómetros de distancia había aire, aunque fuese

              muy tenue, pero la lanzadera estaba trepando por la

              nada,  moviéndose  en ángulo  con respecto  a  la  pared


              mientras ésta iba curvándose hasta alcanzar su cima. La

              lanzadera cruzó aquel borde afilado que se encontraba


              a dos mil kilómetros de la base del Orbital y empezó a

              seguir la curvatura de la pared por la parte interior.

              Atravesó el campo magnético del Orbital, una región


              donde  pequeñas  partículas  magnetizadas  de  polvo

              artificial impedían el paso a una parte de los rayos del

              sol haciendo que el mar situado bajo ellas fuera más


              fresco  que  cualquier  otro  punto  del  mundo  y

              produciendo  los  distintos  climas  de  Vavatch.  La

              lanzadera siguió bajando. Atravesó iones, luego gases


              tenue  y  acabó  adentrándose  en  una  atmósfera

              desprovista de nubes temblando en una corriente de


              chorro Coriolis. El cielo que había sobre ella pasó del

              negro al azul. El Orbital de Vavatch, un aro de agua de

              catorce  millones  de  kilómetros,  parecía  colgar








                                                            234
   229   230   231   232   233   234   235   236   237   238   239