Page 237 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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cordillera  de  vapor.  En  una  ocasión  se  había  vuelto

              totalmente blanca.


                     —Puedo ver las torres superiores.


                     Los miembros de la Compañía se levantaron de sus


              asientos y se acercaron a la pantalla, apelotonándose

              en  un  extremo  del  compartimento.  Los  únicos  que

              siguieron en sus sitios fueron Lamm y Jandraligeli.



                     —Ya  iba  siendo  hora,  joder  —dijo  Lamm—.

              ¿Cómo  infiernos  es  posible  que  haga  falta  pasarse

              tanto rato buscando algo que mide cuatro kilómetros


              de longitud?


                     —Oh,  es  fácil  cuando  no  tienes  radar  —dijo

              Jandraligeli—.  Por  mi  parte,  doy  gracias  de  que  no

              chocáramos con esa maldita cosa cuando volábamos a


              través de aquellas malditas nubes.


                     —Mierda —dijo Lamm, y volvió a inspeccionar su

              rifle.



                     —Fijaos en eso —dijo Neisin.


                     El Olmedreca avanzaba por una tierra baldía de

              nubes, una especie de inmenso cañón que hendía un

              planeta  hecho  de  vapor,  cruzando  kilómetros  de


              niveles distintos en un espacio tan largo y ancho que

              pese a la limpidez de la atmósfera enmarcada por las

              montañas  de  nubes  el  paisaje  se  limitaba  a  irse


              desvaneciendo gradualmente en vez de terminar.



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