Page 241 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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roca.  Horza  siguió  en  su  sitio  esperando  a  que

              hubieran salido todos, y se dio cuenta de que Lamm le

              estaba  mirando.  Se  puso  en  pie  y  se  inclinó


              burlonamente ante la silueta del traje oscuro.


                     —Después de usted —dijo.


                     —No —dijo Lamm—. Tú primero.


                     Movió la cabeza hacia un lado señalando la salida


              del  compartimento.  Horza  bajó  por  la  rampa  de  la

              lanzadera con Lamm detrás. Lamm siempre insistía en

              salir el último de la lanzadera; estaba convencido de que


              eso le daba suerte.


                     Se  hallaban  en  una  zona  de  aterrizaje  para

              aerodeslizadores  situada  junto  a  la  base  de  una  gran

              torre  rectangular  que  debía  de  medir  unos  sesenta


              metros de alto. Los distintos niveles de la torre se alzaban

              hacia el cielo, y tanto delante como a los lados de la zona


              de  aterrizaje  había  otras  torres  y  pequeños  bultos

              perdidos en la niebla que emergían del banco de nubes

              indicando  dónde  se  encontraba  el  resto  del  barco,


              aunque  el  estar  tan  abajo  hacía  que  les  resultara

              imposible  decir  dónde  terminaba.  Ni  tan  siquiera


              podían ver el agujero producido por la detonación de la

              bomba atómica. No había ni una sola sacudida o temblor

              que  pudieran  revelar  el  hecho  de  que  estaban  en  un


              barco  averiado  que  viajaba  sobre  el  océano,  y  todo

              inducía  a  pensar  que  aquello  era  el  centro  de  una


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