Page 240 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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—¡Es  inmenso!  —Lenipobra  seguía  con  los  ojos

              clavados en la pantalla—. ¡Esa cosa es enorme!


                     Estaba meneando la cabeza. Lamm se levantó de

              su asiento, apartó al joven de un empujón y llamó con


              los nudillos a la puerta de la cubierta de vuelo de la

              lanzadera.


                     —¿Qué pasa? —preguntó la voz de Kraiklyn por


              el  sistema  de  megafonía—.  Estoy  buscando  un  sitio

              donde bajar. Oye, Lamm, si eres tú vuelve a tu sitio y


              no te muevas.


                     Lamm  contempló  la  puerta  primero  con  una

              expresión de sorpresa y luego de disgusto. Lanzó un

              bufido y volvió a su asiento apartando a Lenipobra de


              su camino con un nuevo empujón.


                     —Bastardo —murmuró.


                     Bajó el visor de su casco y lo colocó en modalidad

              de espejo.



                     —Bueno —dijo Kraiklyn—, vamos allá.


                     Los que seguían en pie volvieron a sentarse, y unos

              segundos  después  la  lanzadera  fue  bajando  lenta  y

              cautelosamente hasta posarse con una leve sacudida.


              Las puertas se abrieron y una ráfaga de aire frío entró

              por el hueco. Salieron del compartimento en fila india

              y  se  encontraron  ante  los  inmensos  panoramas  del


              Megabarco, silencioso y tan sólido e inmóvil como una



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