Page 276 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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Una gran torre desfiló velozmente por el hueco de las
puertas y ocultó la bola de fuego durante un momento
mientras la lanzadera empezaba a virar. Las puertas
parecieron intentar cerrarse y acabaron atascándose.
Las superficies que habían estado expuestas a la
bola de fuego inicial empezaban a emitir el calor creado
por la explosión de la bomba. Horza tenía la sensación
de estarse asando dentro del traje. Sentía un dolor
terrible en la pierna derecha, en algún punto por debajo
de la rodilla, y podía oler algo que se quemaba.
La lanzadera fue recobrando la estabilidad y
enderezó el curso. Horza se puso en pie y avanzó
cojeando hacia la puerta incrustada en el mamparo, allí
donde los contornos de los asientos y del cadáver de
Lenipobra —que ahora yacía hecho un fardo cerca de
las puertas traseras—, habían quedado grabados a
fuego bajo la forma de sombras congeladas en el blanco
mate de la pared. Abrió la puerta y cruzó el umbral.
Mipp ocupaba el asiento del piloto y estaba
encorvado sobre los controles. Las pantallas de los
monitores no daban imagen, pero el panorama visible
por el grueso cristal polarizado del parabrisas de la
lanzadera mostraba nubes, neblina, algunas torres que
se deslizaban bajo ellos y, más allá, el mar abierto sobre
el que había aún más capas de nubes.
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