Page 273 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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toda su pierna derecha se sacudió convulsivamente en

              un espasmo de dolor.


                     Mipp  lanzó  un  grito  incoherente.  La  lanzadera

              empezó a acelerar, volviendo hacia el Megabarco para


              cruzarlo  en  una  trayectoria  diagonal.  El  aire  rugía

              alrededor del cuerpo de Horza haciendo que sus dedos


              fueran perdiendo poco a poco su ya precario asidero.


                     —¡Mipp, no vayas tan deprisa! —gritó.


                     —¡Bastardo! —volvió a gritar Lamm.


                     La corta vida incandescente de un abanico de rayos

              láser iluminó la niebla a un lado de la lanzadera. El haz


              surgido  del  láser  cambió  de  posición  y  la  lanzadera

              volvió  a  ser  alcanzada.  Cinco  o  seis  pequeñas

              explosiones  chisporrotearon  sobre  la  zona  del  morro.


              Mipp aulló. La lanzadera aumentó su velocidad. Horza

              seguía intentando pasar una pierna sobre la rampa, pero


              las puntas de sus dedos enguantados iban deslizándose

              lentamente sobre la áspera superficie metálica a medida

              que su



                     cuerpo  sentía  la  corriente  de  aire  creada  por  la

              aceleración de la lanzadera.


                     Lamm  gritó.  La  mezcla  de  alarido  y  gorgoteo

              estridente atravesó la cabeza de Horza como si fuera


              una descarga eléctrica. El grito se quebró de repente y







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