Page 277 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
P. 277

—Creí que... estabas muerto... —dijo Mipp con voz

              pastosa, medio volviéndose hacia Horza.


                     Mipp estaba encorvado en su asiento con la espalda

              doblada  en  una  curva  que  casi  le  hacía  parecer  un


              jorobado.  Tenía  los  ojos  entrecerrados,  y  daba  la

              impresión de estar herido. Gotitas de sudor brillaban


              sobre la oscura piel de su frente. El puente estaba lleno

              de  un  humo  acre  y,  al  mismo  tiempo,  curiosamente

              dulzón.



                     Horza se quitó el casco y se dejó caer en el asiento

              contiguo  al  de  Mipp.  Bajó  los  ojos  hacia  su  pierna

              derecha. En la parte de atrás de su pantorrilla había un


              agujero negruzco de un centímetro de diámetro con los

              contornos muy precisos, y un agujero más grande y de

              contornos  menos  regulares  a  un  lado.  Flexionó  la


              pierna y torció el gesto; no era más que una quemadura

              muscular ya cauterizada. No podía ver sangre.


                     Miró a Mipp.


                     —¿Estás bien? —le preguntó.



                     Ya conocía la respuesta.


                     Mipp meneó la cabeza.


                     —No  —dijo  en  voz  baja—.  Ese  lunático  me  ha

              dado. La pierna..., y en la espalda, no sé dónde.


                     Horza examinó la parte trasera del traje de Mipp


              que no quedaba oculta por el respaldo del asiento. Un


                                                            277
   272   273   274   275   276   277   278   279   280   281   282